viernes, 5 de julio de 2013

El Mercosur y la industrialización de Venezuela

Víctor Álvarez R.

Un país se ha industrializado cuando la manufactura aporta al menos el 20 % del PIB, rango que superan Argentina y Brasil. En Venezuela, el grado de desarrollo industrial es de 14.4 % y la densidad de establecimientos manufactureros por cada mil habitantes es de apenas 0.25, mientras que en Argentina es de 1.9 y en Brasil 2.1. Viéndolo en positivo, estos datos revelan el enorme potencial de desarrollo industrial que aún tiene por delante Venezuela.   

Si bien los encuentros bilaterales revelaron un potencial de intercambio comercial desconocido, Venezuela no puede incorporarse al Mercosur solamente como un mercado abierto, dispuesto a comprar todo lo que se le ofrezca. No se trata solo de una integración comercial, sino de un nuevo tipo de integración productiva basado en la transferencia de tecnología, calificación del talento humano, asistencia técnica e incorporación de valor agregado nacional, toda vez que los productos que circulen en el Mercosur deben tener un mínimo de contenido subregional. Solo así la integración a este acuerdo podrá contribuir a la transformación de una economía rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador, capaz de sustituir eficientemente importaciones y diversificar exportaciones hacia otros mercados, incluso más allá del Mercosur.

Un tema clave para elevar la densidad de empresas industriales por cada mil habitantes, generar empleo productivo y aumentar la contribución del sector industrial a la conformación del PIB, se refiere a la promoción de inversiones del Mercosur en el territorio nacional, lo cual plantea los siguientes desafíos que es necesario considerar:

·         Sobrevaluación del tipo de cambio, lo cual se traduce en un subsidio al dólar y, por consiguiente, en un subsidio a las compras externas que actualmente se realizan con un dólar barato, haciendo más rentable importar que producir.

·         Inversión en talento humano y fortalecimiento de capacidades tecnológicas para transformar industrialmente los recursos naturales y energéticos, dejando de ser un exportador de productos primarios e importador de manufacturas, para pasar a ser un importador de capitales y tecnologías del Mercosur y exportador de valor agregado.

·         Existencia de grandes asimetrías debido a diferencias en el tamaño de los países, desbalance en sus niveles de desarrollo económico, desigual dotación de recursos naturales, humanos, tecnológicos e infraestructura, lo cual no puede ser superado a través de la simple liberalización comercial.

·         Inestabilidad financiera y monetaria por la crisis económica mundial, la cual repercute en los procesos de complementación económica debido a las manipulaciones de los tipos de cambio y los diferenciales de tasas de interés entre los países.

La armonización de políticas macroeconómicas y sectoriales, así como la inversión en la infraestructura y servicios de apoyo a la actividad productiva, resultan cruciales para reimpulsar el desarrollo industrial. Este proceso no puede dejarse a merced de las fuerzas ciegas del mercado y requiere el diseño de políticas industriales, tecnológicas y de promoción de inversiones que faciliten el acceso a los avances del desarrollo industrial que ha logrado el Mercosur.

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